Aspirina para episodios cardiovasculares.

 

El ensayo clínico  ARRIVE1 ha valorado la eficacia y seguridad de la aspirina comparada con placebo en pacientes con un riesgo estimado con moderado de tener un primer episodio cardiovascular (CV), concluyendo que los hallazgos respecto a los efectos de la aspirina son coherentes con los observados en publicaciones anteriores de prevención primaria de bajo riesgo. Aunque el papel de la aspirina en la prevención primaria no puede ser abordado, el índice de episodios fue mucho menor que el esperado y el estudio es más representativo de la población de riesgo bajo.

El ensayo ARRIVE es un estudio multicéntrico aleatorizado controlado con placebo y con doble cegamiento llevado a cabo en 7 países entre 2007 y finales de 2016. Los algo más de 12.500 participantes tenían por encima de 54 años (varones) y de 59 años (mujeres) con un riesgo CV juzgado como moderado según el número de factores específicos de riesgo, con exclusión de aquellos con riesgo alto de hemorragia gastrointestinal ó de otro tipo y con diabetes. Fueros asignados al azar para recibir una vez al día tabletas de 100 mg de aspirina ó placebo. La variable principal de medición de la eficacia fue un parámetro compuesto el tiempo hasta la primera presentación de muerte CV, infarto de miocardio, angina inestable, ictus ó ataque isquémico transitorio. Y los parámetros de medición de seguridad fueron los episodios hemorrágicos y la incidencia de otros efectos adversos.

Hubo 507 localizaciones del ensayo, con un seguimiento promedio de 60 meses. El parámetro primario se produjo en 269 pacientes (4,29 %) del grupo con aspirina y en 281 pacientes (4,48 %) del grupo placebo, lo que supone un índice de riesgo HR de 0,96. Los episodios de sangrado gastrointestinal (en su mayoría leves) se produjeron en 61 pacientes (0,61 %) del grupo con aspirina, y en 29 (0,46 %) con placebo.

La incidencia global de efectos adversos graves fue semejante en ambos grupos, con 1.266 casos (20,19 %) en el grupo con aspirina y 1.311 casos (20,89 %) en el grupo placebo. La incidencia global de efectos adversos  fue similar en ambos grupos, con 5.142 casos (82,01 %) en el grupo con aspirina y 5.129 casos (81,72 %) en el grupo placebo, y la incidencia global de efectos adversos relacionados con el tratamientos fue baja, con 1.050 casos (16,75 %) en el grupo con aspirina y 850 casos (13,54 %) en el grupo placebo. Para finalizar, hubo 321 muertes (2,55 %) en el grupo con aspirina y 161 (2,57 %) en el grupo con placebo.

 

1. Gaziano JM et al The Lancet 2018; 392: 1036-47

 

 

Ingesta diaria, enfermedad CV y mortalidad en 21 países.

 

Las guías dietarias recomiendan reducir el consumo de alimentos lácteos con grasas totales por ser una fuente de grasas saturadas y afectar supuestamente de forma adversa a los lípidos sanguíneos, así como aumentar la mortalidad y la enfermedad cardiovascular. La evidencia de esta limitación es escasa, en especial en cuanto al consumo en los países de ingresos bajo y medios, por lo que un estudio2 ha intentado valorar las asociaciones entre la ingesta diaria y los tipos específicos de productos lácteos con la mortalidad y la enfermedad cardiovascular. Su conclusión es que el consumo de lácteos estuvo relacionado con un menor riesgo de mortalidad y de enfermedad cardiovascular grave.

Este estudio PURE (Prospective Urban Rural Epidemiology) es un estudio de cohorte multinacional con personas de 35-70 años inscritos en 21 países de 5 continentes. Se recogieron las ingestas diarias de lácteos de algo más de 136.000 personas mediante cuestionarios, incluyendo leche, yogur y queso, y se agruparon los alimentos en lácteos con grasas totales y bajos en grasas. La variable principal de medición fue un parámetro compuesto de mortalidad ó episodios cardiovasculares (CV) principales, que incluían infarto de miocardio no fatal, muerte por causas CV, accidente cerebrovascular, e insuficiencia cardíaca). Entre el 1 enero 2003 y el 14 julio 2018 registraron 10.567 episodios, con 6.796 muertes y 5.855 episodios CV principales.

Una mayor ingesta de lácteos totales (>2 raciones por día en comparación con la ausencia de ingesta) estuvo asociada con un riesgo menor del parámetro de medición compuesto (índice de riesgo HR de 0,84), mortalidad total (HR de 0,83), mortalidad no CV (HR de 0,86), mortalidad CV (HR de 0,77), enfermedad CV principal (HR de 0,78) y accidente cerebrovascular (HR de 0,66). No se observó una asociación significativa con el infarto de miocardio (HR de 0,89). Una mayor ingesta (comparando >1 ración con la ausencia de ingesta) de leche (HR de 0,90) y de yogur (HR de 0,86) estuvo relacionada con un menor riesgo del parámetro de medición compuesto, mientras que la ingesta de queso no tuvo relación significativa (HR de 0,88). Para finalizar, la ingesta de mantequilla fue baja y no tuvo relación significativa con los resultados clínicos (HR de 1,09).

 

2. Denghan M et al    The Lancet 2018; online 11 septiembre     DOI:htpps//doi.org/10.016/S0140-6736(18)31812-9

 

 

Consumo de alcohol y riesgo de demencia.

 

Para examinar la asociación entre el consumo de alcohol y el riesgo de demencia, se ha realizado un estudio3 prospectivo de cohorte en los Departamentos de servicios civiles de Londres (estudio Witehall II) en el que participaron 9.087 personas de 35 a 55 años al inicio del estudio (en 1985/88). La medición principal fue la demencia incidente, identificada mediante vinculación con hospital, servicios de salud mental, y registros de mortalidad hasta 2017. Las mediciones de consumo de alcohol fueron el promedio de tres valoraciones entre 1985/88 y 1991/93, clasificadas como abstinencia, 1-14 tragos por semana, y > 14 tragos por semana; 17 años de trayectoria de consumo de alcohol basadas en cinco valoraciones de consumo de alcohol entre 1985/88 y 2002/04; un cuestionario CAGE para dependencia de alcohol en 1991/93; y los ingresos hospitalarios de ingresos por enfermedades crónica relacionadas con el alcohol entre 1991 y 2017.

La conclusión es que el riesgo de demencia estuvo aumentado entre las personas que se abstuvieron del alcohol en la fase media de la vida ó consumieron > 14 tragos/semana. En algunos países, las guías definen para el consumo nocivo de alcohol umbrales mucho más altos que 14 unidades/semana, y los hallazgos presentes estimulan una revisión descendente de estas guías para promover la salud cognitiva en las edades ancianas.

397 casos de demencia fueron registrados a lo largo de un seguimiento promedio de 23 años. La abstinencia en la fase media de la vida está asociada con un riesgo mayor de demencia (índice de riesgo HR de 1,47) cuando se compara con el consumo de 1-14 tragos/semana. Entre los que beben > 14 tragos/semana, un aumento de 7 unidades del consumo de alcohol estuvo asociado con un 17 % de incremento del riesgo de demencia. Un índice CAGE superior a 2 (HR de 2,19) y los ingresos hospitalarios relacionados con el alcohol (HR de 4,28) también estuvieron relacionados con un riesgo incrementado de demencia.

Las trayectorias de consumo de alcohol desde la fase media hasta la fase de ancianidad temprana también mostraron que la abstinencia de larga duración (HR de 1,74), la reducción del consumo (HR de 1,55), y el consumo de larga duración de > 14 tragos/semana (HR de 1,40) están asociadas con un riesgo más alto de demencia en comparación con el consumo de larga duración de 1-14 tragos/semana. Los análisis usando modelos multivariables sugieren que el exceso del riesgo de demencia asociado con la abstinencia en la fase media de la vida fue explicado en parte por la enfermedad cardiometabólica a lo largo del seguimiento  dado que el índice de riesgo de demencia en los abstemios sin enfermedad cardiometabólica fue de 1,33 comparado con el valor de 1,47 de la población global.

 

3. Sabia S et al     BMJ 2018; 362: k2927      http://dx.doi.org/10.1136/bmj.k2927