Opiáceos y muerte relacionada en Ontario (Canadá).

 

Con el fin de describir las contribuciones de los opiáceos prescritos y los no rescritos a las muertes relacionadas con los opiáceos, un estudio1 llevado a cabo en Ontario entre 2013 y 2016 ha realizado un estudio de cohorte con todos los habitantes de ese Estado muertos por causa relacionada con los opiáceos. Han llegado a concluir que en estas muertes juegan un papel importante los opiáceos prescritos, los desviados y los ilícitos. Aunque más de la  mitad de las muertes por opiáceos incluían en 2016 todavía a medicamentos de prescripción (tanto prescitos como desviados), el aumento del índice de muertos que incluían fentanilo entre 2015 y 2106 es inquietante, lo que sugiere un método multifactorial a este problema que incluya tanto los opiáceos prescritos como los ilícitos.

Fueron definidas prescripciones activas aquellas con una duración que se solapaba con la fecha de fallecimiento, y prescripciones recientes las dispensadas entre 30 y 180 días anteriores a la muerte. Los resultados de toxicología post mortem de la base de datos Drug and Drug/Alcohol Related Death se usaron para clasificar las muertes según la presencia de opiáceos prescritos y no prescitos (desviados ó ilícitos),  tanto a nivel global como estratificado por año y edad.

Se produjeron 2.833 muertes relacionadas con los opiáceos. Una prescripción activa de opiáceos en el momento de la muerte fue relativamente habitual, pero se redujo ligeramente a lo largo del período de estudio del 38,2 % (241 de 631 casos) en 2013 al 32,5 % (278 de 855) en 2016. Las personas de edad avanzada y las  mujeres tuvieron más probabilidades de tener una prescripción activa en el momento de su muerte, con una proporción del 465 (169 de 364) entre las personas de 45 a 64 años, y del 12 % (8 de 69) entre los de menos de 24 años. También las mujeres tuvieron mayor proporción de de prescripción activa (124 de 272, 46 %) que los varones (154 de 583, 26,4 %).

Entre las personas con prescripciones activas en el momento de la muerte, el 37,8 % (375 de 993) también tenían evidencia de opiáceos no prescritos en la toxicología post mortem. En 2016, el opiáceo no prescrito identificado con más frecuencia tras el fallecimiento fue el fentanilo (47 de 115 casos, 41 %), y entre las personas con una prescripción activa en el momento de su muerte, el fentanilo se detectó en el 20 % de las muertes (78 de 390) en 2013, subiendo al 47,5 % (274 de 577) en el año 2016.

 

1. Khuu W et al             BMJ  2018;  362: K3207         doihttps://doi.org/10.1136/bmj.k3207

 

 

Prevalencia de diabetes en EEUU.

 

Para valorar la prevalencia de la diabetes total, tipo 1 y tipo 2 diagnosticada en Estados Unidos, un estudio2 ha realizado una encuesta nacional basada en la población con algo más de 58.000 adultos de 20 ó más años en ese país. Su conclusión es que la prevalencia nacional es del 0,5 % para la diabetes tipo 1 y del 8,5 % para la diabetes 2, lo que supone un 5,6 % y un 91,2 % del total de diabetes diagnosticada.

Las variables principales de medición fueron precisamente la prevalencia de los tipos de diabetes y la proporción de cada uno de ellos en los diagnosticados con diabetes. De los participantes incluidos en el estudio, 6.317 tenían diagnóstico de diabetes. Las prevalencias sopesadas entre los adultos de EEUU fueron del 9,7 % (diabetes diagnosticada), del 0,5 % (diabetes tipo 1), y del 8,5 % (diabetes tipo 2).

La diabetes tipo 1 fue más prevalente entre los adultos con menor nivel educacional, y la diabetes tipo 2 fue más prevalente entre los adultos de más edad, aquellos con menor nivel educacional, menores ingresos familiares, y más alto índice de masa corporal (IMC). En cuanto  a la proporción entre los tipos de diabetes, el porcentaje de diabetes tipo 1 fue más alto entre los adultos más jóvenes (de 20 a 44 años), los blancos no hispanos, aquellos con mayor nivel educacional, y aquellos con IMC más bajo. Y el porcentaje de diabetes tipo 2 fue más elevado entre las personas de ≥ 65 años, los asiáticos no hispanos, los que tienen nivel educacional más bajo, y aquellos con mayor IMC.

 

2. Xu G et al     BMJ 2018; 362 : k1497       doihttps://doi.org/10.1136/bmj.k1497 

 

 

Efecto de aspirina en la vida sin discapacidad.

 

La información sobre el uso de la aspirina para aumentar el ámbito de vida saludable independiente en personas de edad es limitada, y no está claro sí 5 años de terapia con dosis diaria de aspirina aumenta la vida libre de discapacidad en estas personas, por lo que un estudio3 reciente ha valorado en Australia y Estados Unidos esta cuestión. Su conclusión es que esta terapia no prolonga la supervivencia sin discapacidad en un período de 5 años, y además conduce a un índice más alto de hemorragia que el placebo.

Desde 2010 a 2015, se inscribieron en el estudio residentes comunitarios de Australia y Estados Unidos con 70 años ó más (ó  ≥65 años cuando eran de raza negra e hispanos en Estados Unidos) que no tenían enfermedad cardiovascular, demencia, ó discapacidad física. Fueron distribuidos al azar para recibir 100 mg diarios de aspirina gastroresistente ó placebo. El parámetro principal de medición fue un compuesto de de muerte, demencia ó discapacidad física permanente; los variables secundarias de resultados de este artículo incluyeron los componentes individuales del parámetro compuesto y la hemorragia mayor. Participaron 19.114 personas con una edad promedio de 74 años, 56,4 % de mujeres, 8,7 % no blancas y un 11,0 % con uso anterior de aspirina.

El ensayo clínico concluyó en un promedio de 4,7 años de seguimiento tras decidir que no sería beneficioso continuar con el uso de la aspirina. El parámetro principal fue de 21,5 episodios por 1.000 personas-años con la aspirina y de 21,2 por 1.000 personas-años con el placebo, lo que supone un índice de riesgo de 1,01. Las diferencias entre los dos grupos respecto a las mediciones secundarias de muerte por cualquier causa, demencia ó discapacidad física persistente no fueron importantes, con 12,7 episodios por 1.000 personas-años en el grupo con aspirina y 11,1 episodios por 1.000 personas-años en el grupo con placebo. Finalmente, el índice de hemorragia mayor fue más alto en el grupo de aspirina (3,8 %) que con placebo (2,8 %), con un índice de riesgo de 1,38.

 

3. McNeil JJ et a  for the ASPREE Investigator Group    N Engl J Med 2018; 379: 1499-1508    DOI: 10.1056/NEJMoa1800722